Cooperación como herramienta clave para conservar la Antártida

Asegurar un futuro posible en el Continente Blanco, amenazado en estos tiempos por el cambio climático y la sobrepesca del kril, requiere del trabajo conjunto y ha puesto a la Argentina y a Chile ante el desafío de instalar, de manera compartida, la necesidad de crear una red de áreas Marinas Protegidas que funcionen de manera integral.

Con el objetivo de alcanzar esta meta y disminuir la pérdida de la resiliencia de este frágil ecosistema, vital para la salud del planeta, ambos países presentaron por primera vez en la reunión de la CCRVMA 2018 una propuesta binacional: la creación de un Área Marina Protegida conjunta en la Península Antártica.

Desde 1959 el continente antártico se administra bajo un sistema de gobernanza internacional denominado Tratado Antártico. El objetivo de este tratado es asegurar, en interés de toda la humanidad, que la Antártida continúe utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional. Es en este sentido, y considerando a la Antártida como un regulador del clima mundial en tiempos cada vez más desafiantes para resistir las consecuencias del cambio climático global, que la creación de un Área Marina Protegida (AMP) en la Península Antártica se ha convertido de una urgencia vital.

En este camino, Argentina y Chile decidieron trabajar con una mirada integradora que permita impulsar la creación de un sistema de AMP, en un claro indicio de que el camino para construir los escenarios futuros es cooperando de manera regional e internacional, fortaleciendo las relaciones bilaterales.
Ante este desafío, nuestro presente exige la cooperación de las naciones para contrarrestar las problemáticas ambientales, en pos de un futuro posible.

La cooperación antártica

En materia de asuntos antárticos, tanto Argentina como Chile vienen desarrollando una política muy inteligente de apoyo y reconocimiento mutuo que se remonta a 1948. En efecto, de los siete países reclamantes originales de soberanía sobre el continente, previos a la firma del Tratado Antártico en 1959, son los únicos que reconocen de manera recíproca sus derechos territoriales además de figurar entre los doce signatarios originales del acuerdo. Cabe recordar, de todos modos, que la aceptación de ese tratado implica la suspensión de dichos reclamos en el tiempo.

Ya en nuestros días y luego de casi 60 años de vigencia, el sistema del Tratado Antártico ha demostrado ser una eficaz herramienta internacional para la conservación de la Antártida como un continente que por sus especiales características está dedicado a la paz, a la investigación científica y a la cooperación.

Sin embargo, hoy el continente antártico y todo su complejo y rico ecosistema enfrentan serios riesgos. El cambio climático y la presión sobre recursos pesqueros como el kril antártico o la merluza negra, amenazan con provocar serios desequilibrios en esa zona tan importante para la regulación del clima mundial. El solo ejemplo del kril debe llamarnos a la reflexión sobre cómo una fuerte presión extractiva en ese recurso vital para la vida antártica puede dañar el delicado equilibrio antártico. Es tan así su importancia que el kril forma la base de la cadena trófica del complejo ecosistema antártico representado por pingüinos, ballenas, focas, diversas aves, entre otros, que dependen de ese diminuto crustáceo para vivir.

Por esta razón, en 1982 entra en vigor la CCRVMA (Convención para la Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos) la cual, como parte del Sistema del Tratado Antártico, se encarga de la conservación de esos recursos naturales, y en la que actualmente se está dando un debate profundo sobre la creación de una red de Áreas Marinas Protegidas que permitan salvaguardar la vida en el Continente Blanco. En este contexto, y retomando la relación cooperativa entre la Argentina y Chile, en la reunión de la CCRVMA de 2018, ambos países presentaron una propuesta binacional para la creación de un Área Marina Protegida en la Península Antártica. Este proyecto de AMP y su ubicación representa una verdadera herramienta de conservación de la fauna marina y el ecosistema antártico en general, ya que también por el efecto del calentamiento global hay en algunos puntos de la península un derretimiento progresivo del hielo, lo que afecta las zonas de cría del kril antártico, tan vital para la cadena alimenticia antártica. Si a esto le sumamos la presión pesquera, la resultante es un fuerte impacto sobre la población de especies de aves y mamíferos ligados al kril. Por eso el proyecto de AMP prevé zonas de pesca prohibida que permitan la recuperación del crustáceo y, por ende, de las otras especies asociadas.

Esta presentación se suma a la política de inspección conjunta de bases y otras políticas conjuntas como la patrulla antártica binacional, dando un gran paso no solo hacia la conservación del ecosistema antártico, sino en el fortalecimiento del Sistema del Tratado Antártico en su conjunto.

Argentina y Chile

Desde las restauraciones democráticas en ambos países, las repúblicas de Argentina y Chile han ido consolidando un camino de creciente cooperación regional e internacional que permite mirar la relación bilateral como un buen ejemplo de madurez política. En este sentido, Vida Silvestre auspicia la creación de un sistema de áreas marinas protegidas que permitan atender a estos fenómenos, con el objetivo de mantener las condiciones naturales que permiten el desarrollo de la vida y por los efectos indirectos de este aspecto hacia el fortalecimiento del vínculo bilateral.

La importancia del Krill para los océanos del sur.

  1. El krill antártico depende del hielo marino para la reproducción. Sus larvas y juveniles nadan cerca del fondo del hielo marino, donde se alimentan de algas en el invierno.
  2. Las temperaturas alrededor de la Península Antártica están aumentando más rápido que en cualquier otro lugar de la Tierra, lo que lleva a reducciones drásticas en el hielo marino y disminuciones posteriores en la abundancia de krill.
  3. Los científicos creen que la pérdida de hielo marino a lo largo de la Península Antártica está contribuyendo a la disminución de poblaciones de pingüinos emperador, Adelia y barbijo, en parte porque algunas especies de pingüinos dependen del hielo para la cría y crianza de sus polluelos y debido a la pérdida de hielo marino, que está reduciendo la abundancia de su comida favorita: el krill.
  4. El krill antártico es una especie clave, que sirve como una fuente importante de alimento para más del 25 por ciento de las especies en la red alimenticia antártica. El krill es la presa de elección para los pingüinos, focas, ballenas y muchas especies de peces. Proporcionan más del 96 por ciento de las necesidades calóricas de las aves marinas antárticas y los mamíferos marinos.
  5. Los pingüinos representan el 90 por ciento de todas las masas de aves marinas en la Península Antártica y el Mar de Escocia. Como centinelas de la salud del océano, ayudan a los científicos a comprender cómo reaccionarán otros depredadores a los cambios en los ecosistemas y la disponibilidad de presas.
  6.  Los barcos de arrastre de krill concentran la actividad de pesca cerca de las áreas costeras donde se juntan las poblaciones de pingüinos y focas para reproducirse. Esto reduce la abundancia de kril local cerca de las colonias de pingüinos y puede ser perjudicial para la supervivencia de los pingüinos.
  7. Debido a la disminución en el krill, los pingüinos deben nadar más lejos de la costa para alimentarse, lo que disminuye su éxito en la cría y la crianza de sus polluelos.
  8. El aumento de la pesca de krill y la disminución de la abundancia de krill aumenta la competencia por los alimentos entre las especies depredadoras.
  9. El krill se usa para hacer alimentos para granjas industriales y acuicultura, y también se hace en suplementos de omega-3.

Créditos y autores:

  • Alejandro Ursino
  • USH Magazine en conjunto con Fundación Vida Silvestre, entidad asociada a la Organización Mundial de Conservación (World Wildlife Fund).

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